viernes, 7 de junio de 2019

Evolución

Me pregunto hoy, ¿qué es eso que llamamos transformación? ¿evolución? ¿qué significa ello para mí? ¿cómo puedo yo evolucionar?.

Personalmente he sentido que situaciones en mi vida me han llevado y me llevan constantemente a plantearme ciertas preguntas: ¿debería ser la vida tal como la he vivido? ¿hay un propósito que paso por alto? ¿cómo puedo manifestar lo mejor de mí en cada situación? ¿qué es eso que llamo mejor de mí? ¿cómo valerme de los sucesos que me han marcado para crecer? ¿cómo dejar llegar a mí el Amor que proviene del Padre? ¿cómo honrarlo, adorarlo? ¿cómo ser lo que en realidad debo ser?.

Observo lo que he creado, lo que llamo "yo", y veo que en algunos momentos estoy alegre, en otros triste, a veces estoy molesta, otras tantas angustiada, algunas impotente...y es que hay tantos sucesos externos e internos que me afectan...¿me doy cuenta cómo mi energía se pierde en estos momentos? ¿a qué llamo mi energía?.

También "me doy cuenta" que hay algo en mí que aparece si estoy atenta, lo sé porque lo siento recorrer mi cabeza, bajar por mi cuello, siento esa sensación en mis brazos, en mis piernas, siento algo sutil que me cubre...¿será eso a lo que llamo energía?.

Entonces observo que también tengo un sentimiento, no sé como definirlo, solo sé que me llena, me asombra, me emociona.

Y mi mente, mi mente está serena, clara, haciendo su trabajo..

Y veo que hay en mí un nuevo mundo, en el que no me identifico con lo que sucede afuera, ni con lo que sucede adentro, no me aqueja eso que llamo importancia personal, no quiero llamarme de una manera especial, ni quiero que todos me acepten, no quiero "figurar".

Quiero respirar, vivir la experiencia, sé que cuando realmente "vivo", la Tierra vive conmigo, estoy abierto a dar, a darme, a fluir...tal vez así me comunico con el Padre, tal vez así nos entendemos Él y Yo.

Espiritual?? no sé, estoy aquí, así que quiero ser un Humano... quiero expresar humanidad...y a eso es a lo que llamo evolución, dejo de ser, por lo menos más frecuentemente, ese humano inhumano, y Soy... Humano...

miércoles, 27 de febrero de 2019

Cambiando mi percepción..

En ciertas ocasiones cuando estoy observándome, descubro cierta inclinación hacia un lado de mi personalidad, o tal vez descubro a cierto yo actuando, tomándome. Esa inclinación hacia el lado egóico, o a ese cierto yo, se vale sólo de los sentidos para mirar a mis semejantes, y muchas, pero muchas veces utiliza la vista.

Cuando eso sucede desconfiguro, o eso intento, la realidad de mi hermano, lo atrofio con mis observaciones, a raíz de esto, creo cierta rivalidad, cierta brecha.

Gracias al Universo, también hay en mí un sabio que observa, tal vez ese sea Yo, quien se percata de la situación y me insta, de algún modo, a invertir la percepción.

y en lugar de mirar a mi hermano sólo con los sentidos físicos, también lo siente, hace contacto, sabe si está preocupado, si está triste, si está alegre; en definitiva, sabe si hay en él bienestar o malestar, y muy calladamente, lo bendice.

Aún no sé mucho acerca de mí, sólo sé que estoy en este lugar, en este cuerpo, así que quiero estar atenta a mis elecciones, quiero poder elegir observarme y elegir cómo percibir. No quiero caer en la trampa de la indecisión, pues sé que cada palabra cuenta, puedo crear unión en lugar de separación. Yo puedo hacer mi contribución.

jueves, 21 de febrero de 2019

Una compañera de camino

Eran aproximadamente las seis de la tarde,  y por alguna razón que no recuerdo debía dirigirme hacia Caracas, estaba yo en las adyacencias del pueblo de Guatire, debía llegar al centro primero. Tomé un mono patín y en esa maquina comencé a realizar mi trayecto, Era incómodo para mi, la carretera no estaba en buenas condiciones, y no sé por qué motivo no conducía yo mi carro.

Ya estaba anocheciendo y me encontré con una señora  en la carretera, era morena clara, de cabellos marrones, parecida a mi físicamente;  me detuve, me dijo que me iba a acompañar pues ella también debía ir hacia Caracas. Continuamos el trayecto a pie, me dijo que a pocos metros estaba su casa, pasaríamos por allí primero. En su casa se encontraba su hijo, un moreno alto, robusto y agradable. La casa era pequeña, con mucha luz, los espacios divididos por cortinas transparentes, de colores, la brisa atravesaba su casa moviendo las cortinas, todo estaba ordenado, se respiraba tranquilidad.

Su hijo nos despidió y nos fuimos, ya estaba oscuro, en algún momento llovió y había zonas pantanosas, los carros pasaban a nuestro lado, llegamos a Guatire y allí nos despedimos, no continuamos juntas a nuestro destino, de hecho tampoco yo llegué. Tal vez aún voy en camino...



Me pregunto: ¿De qué herramientas o vehículo me valgo para hacer el viaje? ¿Quién o quienes me acompañan? ¿De quién es ese hogar claro, hermoso, limpio y apacible? ¿Cómo es el camino que estoy transitando? ¿Quién conduce mi auto cuando Yo no lo conduzco? ¿Dónde están mis hijos o mis creaciones? ¿Es el atardecer buen momento para emprender el viaje? ¿Me distrae la lluvia o el pantano? ¿Estoy haciendo el camino? ¿Es mi compañera Esa Presencia mía?

Sólo pido voluntad y fortaleza para continuar...

viernes, 14 de diciembre de 2018

Aventura y riesgo

¿Tiene que ver el confort con la cordura y el riesgo con la falta de cordura? Comprendo que no es así, aunque existen situaciones en las que definitivamente yo no participaría por considerarlas riesgosas en extremo, tal vez dementes a mi juicio; mas, ¿bajo qué parámetros podría comprenderlas?.

Creo que aventura y riesgo van de la mano, pero, ¿qué significa para mí ser aventurera?

Para mi ser aventurera es adentrarme en lo nuevo, y me pregunto ¿hay temor?, pues si, definitivamente lo hay al principio. Puede ser temor a no controlar la situación, a no saber cómo reaccionar, a no saber qué podría pasar.

Sin embargo, me centro, y aparece otra visión, otra sensación, otra emoción, otra reflexión; y es que ahora fluyo, confío, sé que todo es cómo debe ser, armónico, siento esa sintonía con lo grande y con lo pequeño, soy tan grande como un árbol y tan pequeña como una de sus hojas, soy vida que se integra a la vida, soy la experiencia que está sucediendo en el momento.

Y, ¿qué tan grande puede ser un riesgo?, ¿una aventura?. Depende de qué tanto he estado limitada. Si he vivido muy limitada, una aventura podría ser una caminata sobre las piedras de un río; si no he estado muy limitada, una aventura podría ser un salto al vacío. Eso realmente no tiene importancia, lo importante es dar el paso que me saca de la zona conocida y me lleva a lo que para mí es nuevo, quién sabe, tal vez encuentre una experiencia iluminadora, una revelación...

sábado, 27 de octubre de 2018

El jardín y la maleza

Hoy estuve ejecutando un trabajo de jardinería, primera vez que lo hago, me asignaron limpiar un área junto a tres compañeras, aquí te relato mi experiencia.

La mayor parte de la actividad la ejecuté agachada, no encontraba una posición cómoda, cuando me dolía mucho el cuerpo en determinada posición, adoptaba otra que igual resultaba siendo incómoda, y es que a quién le gusta estar sufriendo para ubicar y sacar maleza?

Por ser mi primera vez de jardinera, no comprendía bien lo que era el jardín, tampoco la maleza, y tenía que ubicarla, debido a que la maleza quita luz y nutriente al jardín, también le roba belleza.

Eran sólo las hojas secas y muertas maleza? O también era maleza aquellas hojas vivas, verdes, con sus raíces bien arraigadas a la tierra pero que no cuadran con el jardín? que le roban espacio, nutrientes, luz, vida.

Pues sin mucha convicción  comencé a quitar aquellas hojas secas, también aquellas que estaban muy verdes y vivas pero no correspondían al jardín, y muchas pasé por alto, más mis compañeras las veían y me ayudaban a limpiarlas, muchas veces tan sólo con su observación.

Y debajo de la maleza contemplé vida, minúscula a mis ojos, pero era vida en desarrollo, hormigas, gusanos, capullos...todo bajo la maleza.

Y luego pensé en mi maleza, sin catalogarla de buena o mala, sin juzgarla,  sino observándola, qué cosas están ya muertas en mi vida y no las he retirado? Qué cosas parecen estar vivas y sólo bloquean mi luz y mis nutrientes? Qué maleza veo yo y qué maleza me ayudan a ver mis compañeros?

Qué vida hay debajo de toda esa maleza?? Valoro yo esa vida lo suficiente como para trabajar para verla?

Son sólo mis reflexiones como jardinera que no conoce, que no sabe lo que es ser jardinero, que no conoce al jardín ni a la maleza...más que sabe, que no sabe..

sábado, 15 de septiembre de 2018

Amistad es aceptación

La amistad puede darse entre personas de la misma edad, de edades diferentes, de diversas culturas, de distintas razas, incluso entre personas y animales, lo cierto es que cuando hay verdadera amistad, hay aceptación, incluso en las complejidades que se expresan a través de cada persona. Tal vez ese gran amigo actúe erradamente y en esa aceptación, le damos la mano, somos compasivos, amables, cariñosos. En otros tipos de relaciones como las relaciones  entre familiares, entre parejas, entre compañeros de trabajo, entra en  juego el control y el juicio, y querer establecer y mantener control entre personas genera conflicto, conflicto que empaña y hasta termina con las relaciones. Dios nos creó en libertad, y aunque no está de acuerdo con la separación, nos dejó entrar en el sueño que vivimos, sueño irreal, sueño que realmente nunca existió, sólo que aún no lo sabemos, pues tenemos libre albedrío. Si Dios nos creó libres, por qué entonces pretenderíamos nosotros aprisionar a un hermano con críticas, juicios, y con control??

Jesús nos dice en Curso de Milagros que la santidad de un hermano es un sacramento. Que los errores que un hermano cometa, o que comentamos, no nos priva de la bendición de Dios. Qué nuestro hermano es reflejo nuestro, que si vemos con juicio a un hermano, ese juicio es emitido sobre nosotros también; entonces miremos a nuestro hermano (hijo, padre, madre, pareja, compañero) como realmente es, para que así nuestra liberación no tarde en llegar.

Y tal como dice Jesús, tan grande es el Amor de Dios por nosotros, que nos dio una parte de Él a fin de evitarnos dolor y brindarnos alegría; y esa parte de Él reside en nuestro hermano.
Entonces, aceptemos a nuestro hermano tal como es, tal como fue creado, sin nuestros lentes de juicio, o nuestra necesidad de control. En esa aceptación reside nuestra libertad.