miércoles, 27 de febrero de 2019

Cambiando mi percepción..

En ciertas ocasiones cuando estoy observándome, descubro cierta inclinación hacia un lado de mi personalidad, o tal vez descubro a cierto yo actuando, tomándome. Esa inclinación hacia el lado egóico, o a ese cierto yo, se vale sólo de los sentidos para mirar a mis semejantes, y muchas, pero muchas veces utiliza la vista.

Cuando eso sucede desconfiguro, o eso intento, la realidad de mi hermano, lo atrofio con mis observaciones, a raíz de esto, creo cierta rivalidad, cierta brecha.

Gracias al Universo, también hay en mí un sabio que observa, tal vez ese sea Yo, quien se percata de la situación y me insta, de algún modo, a invertir la percepción.

y en lugar de mirar a mi hermano sólo con los sentidos físicos, también lo siente, hace contacto, sabe si está preocupado, si está triste, si está alegre; en definitiva, sabe si hay en él bienestar o malestar, y muy calladamente, lo bendice.

Aún no sé mucho acerca de mí, sólo sé que estoy en este lugar, en este cuerpo, así que quiero estar atenta a mis elecciones, quiero poder elegir observarme y elegir cómo percibir. No quiero caer en la trampa de la indecisión, pues sé que cada palabra cuenta, puedo crear unión en lugar de separación. Yo puedo hacer mi contribución.

jueves, 21 de febrero de 2019

Una compañera de camino

Eran aproximadamente las seis de la tarde,  y por alguna razón que no recuerdo debía dirigirme hacia Caracas, estaba yo en las adyacencias del pueblo de Guatire, debía llegar al centro primero. Tomé un mono patín y en esa maquina comencé a realizar mi trayecto, Era incómodo para mi, la carretera no estaba en buenas condiciones, y no sé por qué motivo no conducía yo mi carro.

Ya estaba anocheciendo y me encontré con una señora  en la carretera, era morena clara, de cabellos marrones, parecida a mi físicamente;  me detuve, me dijo que me iba a acompañar pues ella también debía ir hacia Caracas. Continuamos el trayecto a pie, me dijo que a pocos metros estaba su casa, pasaríamos por allí primero. En su casa se encontraba su hijo, un moreno alto, robusto y agradable. La casa era pequeña, con mucha luz, los espacios divididos por cortinas transparentes, de colores, la brisa atravesaba su casa moviendo las cortinas, todo estaba ordenado, se respiraba tranquilidad.

Su hijo nos despidió y nos fuimos, ya estaba oscuro, en algún momento llovió y había zonas pantanosas, los carros pasaban a nuestro lado, llegamos a Guatire y allí nos despedimos, no continuamos juntas a nuestro destino, de hecho tampoco yo llegué. Tal vez aún voy en camino...



Me pregunto: ¿De qué herramientas o vehículo me valgo para hacer el viaje? ¿Quién o quienes me acompañan? ¿De quién es ese hogar claro, hermoso, limpio y apacible? ¿Cómo es el camino que estoy transitando? ¿Quién conduce mi auto cuando Yo no lo conduzco? ¿Dónde están mis hijos o mis creaciones? ¿Es el atardecer buen momento para emprender el viaje? ¿Me distrae la lluvia o el pantano? ¿Estoy haciendo el camino? ¿Es mi compañera Esa Presencia mía?

Sólo pido voluntad y fortaleza para continuar...

viernes, 14 de diciembre de 2018

Aventura y riesgo

¿Tiene que ver el confort con la cordura y el riesgo con la falta de cordura? Comprendo que no es así, aunque existen situaciones en las que definitivamente yo no participaría por considerarlas riesgosas en extremo, tal vez dementes a mi juicio; mas, ¿bajo qué parámetros podría comprenderlas?.

Creo que aventura y riesgo van de la mano, pero, ¿qué significa para mí ser aventurera?

Para mi ser aventurera es adentrarme en lo nuevo, y me pregunto ¿hay temor?, pues si, definitivamente lo hay al principio. Puede ser temor a no controlar la situación, a no saber cómo reaccionar, a no saber qué podría pasar.

Sin embargo, me centro, y aparece otra visión, otra sensación, otra emoción, otra reflexión; y es que ahora fluyo, confío, sé que todo es cómo debe ser, armónico, siento esa sintonía con lo grande y con lo pequeño, soy tan grande como un árbol y tan pequeña como una de sus hojas, soy vida que se integra a la vida, soy la experiencia que está sucediendo en el momento.

Y, ¿qué tan grande puede ser un riesgo?, ¿una aventura?. Depende de qué tanto he estado limitada. Si he vivido muy limitada, una aventura podría ser una caminata sobre las piedras de un río; si no he estado muy limitada, una aventura podría ser un salto al vacío. Eso realmente no tiene importancia, lo importante es dar el paso que me saca de la zona conocida y me lleva a lo que para mí es nuevo, quién sabe, tal vez encuentre una experiencia iluminadora, una revelación...

sábado, 27 de octubre de 2018

El jardín y la maleza

Hoy estuve ejecutando un trabajo de jardinería, primera vez que lo hago, me asignaron limpiar un área junto a tres compañeras, aquí te relato mi experiencia.

La mayor parte de la actividad la ejecuté agachada, no encontraba una posición cómoda, cuando me dolía mucho el cuerpo en determinada posición, adoptaba otra que igual resultaba siendo incómoda, y es que a quién le gusta estar sufriendo para ubicar y sacar maleza?

Por ser mi primera vez de jardinera, no comprendía bien lo que era el jardín, tampoco la maleza, y tenía que ubicarla, debido a que la maleza quita luz y nutriente al jardín, también le roba belleza.

Eran sólo las hojas secas y muertas maleza? O también era maleza aquellas hojas vivas, verdes, con sus raíces bien arraigadas a la tierra pero que no cuadran con el jardín? que le roban espacio, nutrientes, luz, vida.

Pues sin mucha convicción  comencé a quitar aquellas hojas secas, también aquellas que estaban muy verdes y vivas pero no correspondían al jardín, y muchas pasé por alto, más mis compañeras las veían y me ayudaban a limpiarlas, muchas veces tan sólo con su observación.

Y debajo de la maleza contemplé vida, minúscula a mis ojos, pero era vida en desarrollo, hormigas, gusanos, capullos...todo bajo la maleza.

Y luego pensé en mi maleza, sin catalogarla de buena o mala, sin juzgarla,  sino observándola, qué cosas están ya muertas en mi vida y no las he retirado? Qué cosas parecen estar vivas y sólo bloquean mi luz y mis nutrientes? Qué maleza veo yo y qué maleza me ayudan a ver mis compañeros?

Qué vida hay debajo de toda esa maleza?? Valoro yo esa vida lo suficiente como para trabajar para verla?

Son sólo mis reflexiones como jardinera que no conoce, que no sabe lo que es ser jardinero, que no conoce al jardín ni a la maleza...más que sabe, que no sabe..

sábado, 15 de septiembre de 2018

Amistad es aceptación

La amistad puede darse entre personas de la misma edad, de edades diferentes, de diversas culturas, de distintas razas, incluso entre personas y animales, lo cierto es que cuando hay verdadera amistad, hay aceptación, incluso en las complejidades que se expresan a través de cada persona. Tal vez ese gran amigo actúe erradamente y en esa aceptación, le damos la mano, somos compasivos, amables, cariñosos. En otros tipos de relaciones como las relaciones  entre familiares, entre parejas, entre compañeros de trabajo, entra en  juego el control y el juicio, y querer establecer y mantener control entre personas genera conflicto, conflicto que empaña y hasta termina con las relaciones. Dios nos creó en libertad, y aunque no está de acuerdo con la separación, nos dejó entrar en el sueño que vivimos, sueño irreal, sueño que realmente nunca existió, sólo que aún no lo sabemos, pues tenemos libre albedrío. Si Dios nos creó libres, por qué entonces pretenderíamos nosotros aprisionar a un hermano con críticas, juicios, y con control??

Jesús nos dice en Curso de Milagros que la santidad de un hermano es un sacramento. Que los errores que un hermano cometa, o que comentamos, no nos priva de la bendición de Dios. Qué nuestro hermano es reflejo nuestro, que si vemos con juicio a un hermano, ese juicio es emitido sobre nosotros también; entonces miremos a nuestro hermano (hijo, padre, madre, pareja, compañero) como realmente es, para que así nuestra liberación no tarde en llegar.

Y tal como dice Jesús, tan grande es el Amor de Dios por nosotros, que nos dio una parte de Él a fin de evitarnos dolor y brindarnos alegría; y esa parte de Él reside en nuestro hermano.
Entonces, aceptemos a nuestro hermano tal como es, tal como fue creado, sin nuestros lentes de juicio, o nuestra necesidad de control. En esa aceptación reside nuestra libertad.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Nuestro Patrimonio

Cómo se compone nuestro patrimonio? Pues depende de dónde estemos ubicados. Allí donde fuimos creados, en El Cielo, nuestro patrimonio se compone de Amor, Gozo, Dicha, Abundancia, Plenitud, Conocimiento, Unidad. Así nos creó Dios, completos y eternos.
Y un día decidimos que algo nos faltaba, tal vez no llegamos a apreciar lo que teníamos, lo completo y perfecto de nuestro existir; y abandonamos El Cielo. Dejamos de estar despiertos y elegimos soñar un poco. Dios, nuestro Padre (como sea que lo llamemos), respetó, y aún respeta nuestro libre albedrío, por esta razón nos dejó partir, o nos dejó soñar.
Y soñamos (y aún continuamos soñando) que llegamos aquí al mundo con una mochila vacía, con muchas necesidades, y también con enfermedades, a construir nuestra vida, a obtener todo aquello que pensamos nos hacía falta, a realizarnos como personas. A progresar. Muchas veces a sufrir.
Y en este mundo de ilusiones (el verdadero es El Cielo), comenzamos a trabajar para formar nuestro patrimonio, y cómo se compone ese patrimonio? Por todo aquello que vamos obteniendo, menos todo aquello que vamos adeudando. Y en esa lucha, se va llenando nuestra mochila, también se va vaciando.
Entonces, qué sucedió? sustituimos el Conocimiento que nos fue dado en El Cielo, por la percepción de nuestros cinco sentidos. Sustituimos el Amor, por un juego engañoso de lucha de poderes y control. Sustituimos la Dicha por algunos momentos gratos, de placer; y definitivamente perdimos la Unidad, la Plenitud y la Abundancia.
Ah, pero recordemos que esto es un sueño, y, por qué no soñar un sueño feliz? Entonces podemos decidir comenzar a llenar la mochila de amor desinteresado, que tal vez no es amor perfecto, pero puede ser un reflejo de éste. La llenamos de atenciones para nuestros hermanos, la llenamos de comprensión, la llenamos de ternura, de cariño, no para retener, sino para dar, pues en el dar recuperamos también plenitud y abundancia.
Y qué sucede cuando vemos a un hermano que cree tener su mochila vacía?, pues lo miramos no con los ojos del cuerpo, sino con los ojos del ser; lo recordamos tal como en realidad es,  completo, eterno, pleno, sano, abundante.
Y no se convierte esa mochila entonces en nuestro más preciado patrimonio?

jueves, 6 de septiembre de 2018

No es la fortuna crecimiento?

Fortuna, anhelada por todos, buscada de todas las maneras posibles, la tan apreciada meta. Y es que ciertamente todos queremos obtener fortuna, más, con qué la asociamos?
La fortuna representa el crecimiento que obtenemos, como fruto de las inversiones que hemos realizado a lo largo de nuestra vida, y nuestras inversiones están dirigidas hacia aquello que valoramos, que apreciamos.
Nuestras primeras fortunas son los juguetes de nuestra infancia, luego, los amigos cercanos, a quienes hemos dedicado tiempo. Nuestras carreras y nuestros cargos laborales forman parte de nuestra fortuna, hemos crecido debido a estos. Nuestros hijos a quienes nos entregamos y que representan nuestro legado, nuestra pareja a quién también nos entregamos, nuestras posesiones que han valido cierto esfuerzo; y así, más y más, dependiendo de nuestros objetivos, de aquello que valoramos y en lo que vamos invirtiendo, se va agregando al cofre de nuestra fortuna.
Y un día, por alguna causa de esas que nos sacuden, volteamos la mirada en otra dirección, buscando ahora la más grande fortuna que alguna vez pensamos obtener, la fortuna de la paz. Bien sea por elección consciente, o por elección impulsada por acontecimientos comprendemos que no nos sentimos plenos, y comenzamos a buscar, y qué será eso que pueda de verdad ser fruto de crecimiento?
Y comenzamos a invertir en un tesoro distinto, comenzamos a invertir en el amor, en la comprensión, en la comunión, en la compasión; entendemos que los frutos del mundo, del mundo son, y así los aceptamos, sin embargo, nos embarcamos más allá, buscando ese tesoro que existe trascendiendo el mundo que vemos. Ahora creemos en la colaboración, en el servicio, sabiendo que dar es igual a recibir.
Rectitud, luego de haber errado tantas veces, podemos elegir distinto, la felicidad del otro es nuestra felicidad, y qué fortuna más preciada podría existir que aquella de ser felices? A la final el otro, no es el otro, pues somos unidad en Todo y con todos, y la verdadera fortuna es la unión, porque sólo de la unión proviene la paz, y todo aquél que siente paz en su corazón es pleno y abundante.